martes, 4 de diciembre de 2007

Muertes violentas de dos cantantes gruperos mexicanos


Una cantante mexicana fue muerta a tiros en un hospital y otro apareció sin vida junto a una carretera con huellas de tortura, informó la policía el lunes sobre dos nuevos homicidios de músicos del popular género "grupero" que en sus letras aborda temas del narcotráfico y de la violencia.
Zayda Peña, de 28 años, fue muerta el sábado de un disparo en el corazón en la ciudad norteña de Matamoros, mientras se recuperaba en un hospital de la herida de bala que sufrió el viernes en un primer ataque, dijo el policía Abel Infante.
No han sido identificados sospechosos. La "dama del sentimiento", como también se le conocía, fue atacada a tiros en un hotel en el que se encontraba con otras dos personas, quienes murieron de inmediato, indicó Infante.
Peña encabezaba el grupo "Zayda y los Culpables", uno de cuyos temas se llama "Tiro de Gracia", aunque la mayoría de las canciones que interpretaba eran baladas románticas.
También el lunes, la procuraduría de justicia del estado occidental de Michoacán dijo un cadáver encontrado junto a una carretera la mañana del lunes correspondía a Sergio Gómez, cantante de la banda "K-Paz de la Sierra".
El grupo era conocido en el mundo de la música por el "Pasito duranguense", que se caracteriza por presentar baladas exitosas del pasado con un ritmo más rápido.
Gómez despareció el domingo, cuando supuestamente abordó un automóvil con otras tres personas luego de un concierto en la capital michoacana, Morelia, para dirigirse con rumbo al oeste hacia el centro vacacional de Puerto Vallarta en el estado de Jalisco, dijo Magdalena Guzmán, vocera de la Procuraduría de Justicia estatal.
Guzmán añadió que no estaban claras las causas de la muerte de Gómez, dado que el cuerpo presentaba indicios de estrangulación y excoriaciones en el tórax y abdomen, así como quemaduras en las piernas. Gómez tenía un poco más de 30 años de edad.
"Los golpes fueron tan severos que también pudieron ser mortales", indicó.
El representante del grupo, Mario Olvera, dijo a la AP que la familia de Gómez reconoció el cadáver la noche del lunes.
"Es positivo, sus hermanos lo vieron, es su cuerpo. Es una muy mala noticia", dijo.
Olvera informó que el sepelio tendrá lugar el martes en la ciudad de México.
Algunos intérpretes de la "música norteña", que influyó en el surgimiento de la "música grupera", han hecho famosos los "narco-corridos" que son relatos sobre las andanzas de narcotraficantes.
Varios "gruperos" han sido asesinados en meses recientes.
En noviembre del año pasado el cantante norteño Valentín Elizalde fue asesinado junto a su representante y su chofer, poco después de cantar cerca de la frontera con McAllen, Texas. La policía investiga un posible vínculo entre la matanza de Elizalde y un espeluznante video que estuvo disponible a través de Internet con su tema "A mis enemigos".
En diciembre, Javier Morales Gómez, del grupo Los Implacables del Norte, fue muerto a balazos en un parque de Michoacán, un estado plagado de guerras por el control de puntos de drogas, asesinatos y degollados, y la policía no ha revelado aún el motivo.
En febrero, cuatro miembros de Banda Fugaz también fueron muertos tras ofrecer un espectáculo en Michoacán.

Se viene Porco Rex

A partir del viernes estará en las disquerías el segundo CD solista del Indio Solari. Enterate de los títulos de sus temas y de su misterioso invitado.


El segundo disco solista del Indio Solari, titulado Porco Rex, estará en las disquerías a partir del 7 de este mes. El álbum, que según se pudo averiguar posee ritmos más bailables y letras más intimistas que su predecesor – El tesoro de los inocentes (bingo fuel) – contiene trece canciones: “Martinis y Tafiroles”, “Sopa de lágrimas (para el Pibe Delete)”, “Bebamos de las copas lindas”, “Porco Rex”, “Tatuaje”, “Te estás quedando sin balas de plata...”, “Veneno paciente” (con la inestimable presencia del Inefable Señor Gama Alta, de asombroso parecido con el cantante AC), “Flight 956”, “Pedía siempre temas en la radio...”, “¿Por qué será que Dios no me quiere?”, “Ramas desnudas”, “Y mientras tanto el sol se muere” y “Vuelo a Sidney”.

Al igual que en El tesoro..., el arte de tapa (siempre ambicioso, a modo de disco-objeto) está a cargo del propio Solari. Y mientras el entusiasmo por la obra crece en el círculo íntimo del ex cantante de los Redondos y sus Fundamentalistas del Aire Acondicionado (su banda de acompañamiento, integrada por Gaspar Benegas y Baltasar Comotto en guitarras, Marcelo Torres en bajo, Hernán Aramberri y Martín Carrizo en batería, Alejo Von Der Pahlen en saxos, Ervin Stutz en trompeta y trombón y, como voz invitada, Deborah Dixon, las fechas para su presentación en vivo siguen sin conocerse. Pero a no desesperarse, que 2008 encontrará a Carlitos, una vez más, arriba de los escenarios.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Estreno de Luca, el documental

Se estrenó la película de Rodrigo Espina, una mirada íntima que pinta a un artista generoso y amable desde su círculo afectivo más próximo.





Por Matías Peluffo

A las nueve de la noche una emoción húmeda se acomodaba en el aire del Roxy. Mientras las casi quinientas personas se acomodaban en sus sillas el espíritu de una década anáquica, intensa y dolorosa se recuperaba de a poco. El ambiente invitaba a pensar en una especie de túnel del tiempo en el que se cruzaban generaciones de personas ligadas a la música atravesadas por el encanto carismático de la estampita más querida del rock argentino: Luca Prodan.
En primer término hablaron tres personas ligadas a la concepción y realización del documental: los productores Marcelo Shpaces y Aníbal Esmoris. El último saludó y dijo que se trataba de "una noche muy especial donde podemos decir por fin. Es un proyecto que llevó tantos años, nos requirió tanta energía y nos hizo pasar por un montón de cosas fabulosas". Agradeció a todos los que colaboraron y trabajaron, y a la familia de Luca, mencionando que gracias a ellos la película existe. Después hubo unas brevísimas palabras del director Rodrigo Espina quién solo dijo "gracias a todos, gracias a Luca".




Cuando se funde la imagen a negro, lo primero que se lee es que "la voz de Luca está extraída de cartas en cassetes a su familia y de distintos reportajes". Y esa pauta focaliza la historia en la persona y no tanto en el cantante o el músico. Las giras, los discos, los recitales y la relación con los ex Sumo no forman parte del documental, sino que la película está basada en la reconstrucción emotiva de los hermanos, la madre y algunos ex compañeros de vida acerca de su relación con Prodan.
"Hay un lugar en la tierra tan libre y feliz/ y después los años pasaron y todo se fue" canta Luca sobre una acústica; y habla: "Oh hermanos, oh hermano y hermana ¿como están? yo estoy aquí, ustedes están allá, estamos bien. Estas palabras les llegan a través de la ionosfera, de la estratósfera, de la patósfera, de la ozonósfera. Estoy en este cuartito, por Dios, no tengo compañía esta noche... me voy a relajar, tomar algo y contarles algo de mi vida acá". Ese es el primer párrafo que vemos y con eso bastaría para que se entienda por donde pasa el nudo del documental. Palabras en primera persona a lo largo de una bio pic cariñosa y concluyente sobre el mito más grande del rock argentino. Un colage de fotos familiares donde aparecen los recuerdos y el dolor vivo de un artista apasionado.


La primera en tomar la palabra es Cecilia Pollock. Locuazmente cuenta que su hijo, Luca George Prodan nació una madrugada del 17 de mayo del ´53, durante una ópera y a partir de entonces cada intervención suya nos permitirá suponer que de su genética los Prodan heredaron grandes dosis carisma y belleza en la mirada.
Al principio el film se retrotrae a los devenires sufridos por la familia en China durante 1943, cuando el gobierno italiano se alía a los americanos y los japoneses ordenan detener y expropiar a todos los italianos que vivían en China, entre ellos los progenitores del músico. Andrea Prodan empieza su relato contando cómo el padre invitaba a sus hijos a hacer mortales desde un acantilado, y cómo conseguía que Luca lo intentara imitar. Si bien habla con cierta admiración de su padre estructurado, dice que su referencia era "la oveja negra de la familia".


La película invita a pensar que el encono familiar que tenía Luca Prodan con su padre determinó las causas de una vida dolorosa y punzante. La actitud germánica de "un austríaco severo que hacía todo bien" fue la que obligó a su hijo a vivir seis años entre ingleses y escoceses en Gordostaun, colegio aristocrático escocés en el que Luca se pelea desde el día de su llegada. Un profesor cuenta que rompía las reglas permanentemente y que igualó el record anual de amonestaciones en sus primeros tres meses.
En ese lugar Luca sufre el destierro y lo materializa en su diario íntimo, donde cada día rubricaba sus escritos con el dibujo del contorno de la península itálica y la frase "Viva Italia!". El relato en boca de su hermana Michele es desgarrador. En esa secuencia, la imagen de los músicos escoceses que portan gaitas y recrean el principio de "Crua chan" es tan fuerte que marca concluyentemente la influencia de esos años opresivos en su obra posterior.
Uno de los puntos donde también indaga la película es en el principio de la relación del cantante con los estimulantes. Se cuentan sus andanzas en Tarquinia, en plaza Navona, cómo conoce los ácidos, la marihuana y los efectos nocivos de la heroína en su salud todo terreno. Esto es descrito con relatos de los amigos italianos de Luca, cincuentones grandotes, sensibles y algo limados.


La narración nos cuenta cómo Luca llega a Argentina escapando de sí mismo, un poco por instinto, un poco por supervivencia. Detalla cómo se maravilló con las estrellas y la luna del cielo cordobés. Y en un pasaje se establece la idea de que Luca consideraba que sus mejores poesías las compuso en el período de tres meses que pasó en la cárcel. "No es tan terrible - le contaba a Timmy- es como el colegio pero sin tener que hacer nada".
Los relatos sobre su trabajo musical están aportados en su gran mayoría por Germán Daffunchio, Alejandro Sokol, Stephanie Nuttal (baterista fundandora de Sumo) y Timmy McKern. Al parecer Mollo, Pettinato y Arnedo no bendicieron el proyecto, pero como el filme es sobre Luca y no sobre Sumo, no se los extraña en absoluto. Hablan del primer recital en una casona de Hurlingam, para la madre de Timmy. Stephanie cuenta como la insultaban los fanáticos de Riff y cómo Luca se ganó el respeto de los metaleros diciendo que "a Pappo le juego una carrera a Rosario tomando ginebra".
Las cuatro o cinco novias del músico que hablan en el documental dan a entender que le iluminó la vida a todas las personas que se acercaron a él. Ellas recuerdan las delicias de su sencillez ("nos sentábamos debajo de un jacarandá a comer ostras" cuenta una), su amor por la comida ("los tallarines con tuco"), y una sensibilidad curiosa e infantil.
La musicalización se realizó con algunos pasajes psicodélicos, acústicos y nostálgicos contenidos en las primeras cintas grabadas por Luca en el país. Además hay momentos en vivo captados por Rodrigo Espina durante los recitales de Sumo realizados en los últimos dos años de vida de Luca.
El final llega con el trágico arribo de "la chica que baila". La madre cuenta como Luca se aparece una mañana al borde de su cama, pero al parecer cuando lo quiso tocar "se evaporó". Ella asegura que fue una aparición fantasmal, para despedirse con un sonriente "Ciao mamma". Y lo último que vemos es a Luca en escena exhalando un "Fuck you" letal.
La película supera las expectativas y arma una cronología de Luca desde la mirada de su familia, de sus amigos, de sus novias. Pinta un Luca simpático, generoso, rebelde y apenado. A dos décadas de su muerte nos da la sensación de que no se puede decir porqué, pero la huella de Prodan revive permanentemente. Eterno, tatuaje y remera.

domingo, 18 de noviembre de 2007

El monstruo que crece


El sábado, La Renga se presentó en el Autódromo de Buenos Aires ante más de 90 mil personas.


La sangre se recalentaba en las venas: superadas las amenazas de lluvia, en las primeras horas de la tarde del particularmente cálido sábado de noviembre, el sol, sobre las pegajosas calles internas del Autódromo Oscar Gálvez, se imponía contradictorio como aliado y al mismo tiempo enemigo. Miles de cuerpos hirvientes, surcando los estrictos controles y soportando casi diez cuadras de caminata, accedían de a poco al predio principal en el que se erigía el escenario (gigantesco, imponente) al que en pocas horas subiría La Renga para dar comienzo a lo que sería una de las más grandes fiestas del rock nacional.


Aún con su capacidad a medias, aquel templo de motores y de aceite recibió a los españoles Marea que sirvieron más bien de banda de sonido para la interminable y continua llegada de los más de 90 mil fanáticos (según el manager del grupo, esa fue la cifra oficial de entradas vendidas) al lugar. Para el último tema, la atención de todos se desvió: Chizzo y Tete habían salido a escena para acompañar a sus colegas y amigos de Navarra y dedicarle la canción al Tanque. Sin embargo, todavía faltaba más de una hora de espera para ver al power trío completo en acción.
A las 19.25, el ocaso se triplicó en las pantallas laterales al escenario que, mostrando la puesta del sol y el final del día, significaba el inminente comienzo del festival rengo. Con "Almohada de Piedra", un impresionante aluvión se desató hacia donde nacían esos primeros acordes mientras, de a miles, los mismos de siempre seguían entrando. "Cuánta gente vino para el barrio hoy" se asombró Chizzo y dio la bienvenida a todos. La fiesta había empezado pero los inconvenientes técnicos, más allá de la dispersión del sonido que un descampado de esas dimensiones puede significar, la opacarían insistentemente. El líder, amenazante, tuvo que hacer bajar a todos de la torre de sonido (aquellos que buscan un punto de vista privilegiado sin importar las consecuencias) para poder continuar, pero los problemas persistirían: "Ruta 40", "Montaña Roja" y "El Juicio del Ganso" fueron interrumpidos por cortes de tensión.
Aunque no especialmente hitero, el repertorio incluyó varios clásicos: "El Rito de los Corazones Sangrando", "Despedazado por mil partes", "Panic show" y "El final es en donde partí"; enganchados, también sonaron "En los brazos del Sol", "El Mambo de la Botella" y "El Hombre de la Estrella". Manu Varela, quien cantó y tocó la guitarra en su tema, incluido en Truenotierra, "Entre la niebla" y el saxofonista Chiflo acompañaron como siempre al trío pero, esta vez, hubo un invitado especial: Luciano Napolitano salió a escena para rendir tributo a su padre y dar permiso a la emoción de todos (y las lágrimas de muchos) con el tema "Viva Pappo".
Dos horas y media separaron al inicio de la fiesta de su indefectible fin: a pesar de los problemas de organización (¿cómo hacer para que 90 mil personas puedan comer, tomar e ir al baño sin tener que sufrir? ¿Cómo lograr que los controles puedan retener la pirotecnia en lugar de exigir cumplimientos innecesarios como que las chicas no lleven aros?), y los problemas técnicos, La Renga logró protagonizar uno de los recitales más ambiciosos y magnánimos del rock argentino. Saltando y cantando uniformemente a su alrededor, como un huracán sin ojos, la reunión de todos los mismos de siempre en un mismo momento y lugar dejó bien en claro que este monstruo musical sigue creciendo; y no para.


sábado, 17 de noviembre de 2007

Loquillo, suelto en Buenos Aires


Después de casi tres décadas de trayectoria, el rockero español debuta en Buenos Aires junto a su grupo, Los Trogloditas.


Por Humphrey Inzillo


En su adolescencia, el legendario rocker español Loquillo visitaba con frecuencia la casa de una figura ya legendaria: el uruguayo Esteban Hirschfeld, fundador de Los Mockers, pioneros del rock rioplatense. “¡Vivíamos en la misma calle!”, recuerda ahora Loquillo. Y asegura que, desde entonces, sigue con mucho interés a las bandas que llegan desde el Río de la Plata.
Finalmente, después de una carrera que ya lleva casi treinta años, Loquillo debuta en Buenos Aires (el jueves 15, en Niceto) y en Montevideo (será uno de los números centrales de la Fiesta X, el sábado 17).


- Tengo entendido que tus primeras incursiones en el mundo del rock fueron a través de algunos artículos periodísticos que escribiste. ¿Qué recuerdos tenés de esas épocas?
- Era joven, era pandillero y tenía mi programa de radio donde se escuchaba lo mejor de los pioneros del rock and roll.
- ¿Cuál ha sido tu relación con el periodismo de rock ya desde el lado del músico?
- Pues ha habido de todo, complicidad con unos y bofetadas con otros. C’est la vie.
- ¿Cómo van a ser los show en el Río de la Plata? Me imagino que no debe ser fácil resumir tres décadas de rock & roll en una única noche...
- Yo vengo a Buenos Aires para hacer un regalo a mis fans argentinos, sé que me esperan desde hace mucho. Mi repertorio recogerá lo mejor de cada época revisitado. Y lo mismo en Uruguay.
- ¿Tenés algún tipo de contacto con tus fans sudamericanos?
- Nuestra página web es un lugar de encuentro con fans de todo el mundo.
- ¿Ya estuviste en Buenos Aires? ¿Qué expectativas te genera el show en Niceto?
- He estado en Buenos Aires de paseo, para mí un show en cualquier lugar del mundo es igual de especial y tiene la misma intensidad.
- ¿Cómo fueron tus colaboraciones con Andrés Calamaro y Enrique Bunbury?
- En el caso de Andrés, nos une una gran amistad desde su llegada a España. Colaboró en una canción de Cuero español y nos enviamos flores siempre que cada uno toca en la ciudad del otro... En el caso de Enrique, los Héroes del Silencio fueron teloneros nuestros en sus inicios. Desde entonces hemos colaborado con terceros y nos une una profunda amistad y un gran respeto.
- ¿Cuál ha sido tu relación con la literatura? ¿Qué feedback tuvieron tus novelas entre el público rockero?
Junto al poeta aragonés Gabriel Sopeña musicalizamos dos álbumes de poesía en castellano: La vida por delante y Con elegancia, con poemas de Bernardo Ataxga, Mario Benedetti, Octavio Paz, Federico García Lorca, Jacques Brel, Jaime Gil de Biedma... En abril del año que viene sale a la venta mi segunda novela Los muchachos del verano, que coincide con la reedición de la primera, El chico de la bomba. Es difícil saber quién te compra, quién te lee o quién te escucha.
- ¿Qué fue lo mejor de abrir los conciertos de los Rolling Stones?
- Para mí fue más emocionante tocar con The Who: Daltrey y Townshend de cerca son una experiencia única.


Loquillo y sus Trogloditas se presentò el jueves 15 en Niceto, Niceto Vega 5510, a las 21; y lo hará el sábado 17 en la Fiesta X, Montevideo, Uruguay.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Rock al Parque 2007

Todo sobre el festival colombiano que contó con Catupecu Machu, Carajo y Azafata como los representantes argentinos en su edición 2007.

Por Martin Mercado

El sábado de 3 noviembre fue la primera jornada de las tres fechas que componen Rock al Parque 07, organizado por la Secretaría de Cultura de Bogotá y que se realizó en el Parque Simón Bolívar, con un tamaño mayor a 100 hectáreas. Al salir del aeropuerto junto a los Catupecu Machu y sus 450 kilos de equipos, nos enteramos que la jornada dedicada al metal y al hip hop, en la que tocarían los argentinos Carajo, se había suspendido debido a que la ciudad había recibido, horas antes, la granizada mas fuerte en 30 años. La ciudad bogotana se parecía a New York, con la diferencia que el granizo destruyó techos, autos y generó caos vehicular. Por tal motivo solo se pudieron presentar dos bandas: Neptunes (Medellín) y K-93, y se tuvo que reprogramar toda la grilla.




El día domingo, con un cielo un poco soleado, fue el turno para la presentación de las tres bandas argentinas invitadas al Festival, Azafata, Carajo y Catupecu Machu,. Una jornada que mezclaría pop, metal, punk y rock.
Tras la negativa hacia las nuevas bandas (que incluyó la presentación de los glam pop Azafata, quienes tuvieron la suerte de recibir algunas monedas de pesos colombianos) por parte del público heavy, sería el turno de una para sus gustos, los veteranos estadounidenses Agent Steel. Luego continuarían los hardcore punk de Have Heart, para que a las 16 hs. subiera al escenario el trío argentino Carajo, liderado por Corvata en bajo y voz, con un muy buen recibimiento por parte del público. Incluyeron en su repertorio "Joder" e "Histeria" de su reciente disco Inmundo, "El error" y "Triste" de Atrapasueños, "El vago" y "Sacate la mierda" de Carajo (2002), "Loco pro" de A.N.I.M.A.L. y dejaron para el cierre "Smells Like Teen Spirit" de Nirvana.
Pasadas las 18 hs. llegaría el turno de Catupecu Machu: 40 minutos a puro rock, de la mano de un Fernando Ruiz Díaz que estrenaba guitarra eléctrica. Comenzaron con "Preludio al filo en el umbral", para ir subiendo con temas de su disco Cuentos decapitados (2000) como "Perfectos cromosomas" y "Y lo que quiero", incluyendo también "Plan B" y "A veces vuelvo" de El número imperfecto (2004), para cerrar y hacer gritar y saltar a la gente con una versión extendida de "Dale". Otros que se destacaron en esta jornada, y que también recibieron mucho apoyo del público, fueron los uruguayos Cuarteto de Nos, con una propuesta mucha mas rockera que la de su última producción Raro. Vislumbraron Cohead & Cambria, puro metal alternativo desde New York. El cierre estuvo a cargo de Ultrágeno (Bogotá) que se volvía a reunir luego de algunos años.



En la jornada del día lunes, en el escenario principal se destacaron De Bruce a Mí (reggae de Medellín), Los Bunkers (Chile), Amigos Invisibles (Venezuela) y cerrando el festival, Aterciopelados; mientras que en el escenario Lago (que por primera vez pudo funcionar en esta jornada) sobresalieron Quiero Club, cuarteto de música clubber / new rave que llegaba desde México para dar una bocanada de aire nuevo al festival y que pertenecen al colectivo Happy-Fi; y The Hall Effect, un cuarteto de Bogotá con un sonido entre Placebo y Travis y canciones en inglés.



Un festival muy bien organizado en el que se presentaron, sin contar la fecha que se suspendió y que se realizará el próximo sábado, mas de 30 bandas de 9 países y que convocó en dos jornadas a más de 180 mil personas en la fiesta gratuita del rock que se viene desarrollando desde hace 13 años.




jueves, 8 de noviembre de 2007

Rescate emotivo


Mick Jagger "Just Another Night" fue el primer corte de She's The Boss, primer esfuerzo solista del líder de los Rolling Stones. Conocé la historia de la canción .


Tras el disco de los Rolling Stones Undercover, Mick Jagger decidió debutar como solista. Para ello reclutó a músicos de la talla de Pete Townshend, Herbie Hancock, Jeff Beck y Carlos Alomar; y a los productores Bill Laswell y Nile Rodgers. La idea era sonar lo más eighties posible, y el resultado fue She's The Boss (1985). El primer corte de la placa fue "Just Another Night", que se transformó en el single más exitoso en la trayectoria en solitario de Sir Mick (llegó al número 12 del Billboard Hot 100). Pero, con el paso de los años, Jagger reniega de la canción. "Tiene ese arrastre de las técnicas de grabación que se usaban entonces. Ese gran eco de fondo... Eran los primeros tiempos de los samples y las máquinas de ritmo, que ahora se consideran tan malos", le dijo el cantante a Rolling Stone.